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El camino del orden luminoso. Por Edith Monge Silva

 

El camino del orden luminoso

 

¿Es la búsqueda del sentido de la vida inherente al ser humano? Cuando nuestros antepasados más remotos elevaban la mirada y enmudecían ante el espectáculo de estrellas parpadeantes, de soles y lunas alternándose en el firmamento, sin duda experimentaban desde su precario discernimiento, una suerte de asombro reverencial, de humilde aceptación por ese algo inaprensible que los sobrepasaba. 

Ese atisbo de eternidades la chispa que nos impulsa a trascender nuestra aparente condición de seres efímeros y a procurar la expresión de nuestra vastedad inmortal. Es también el inicio del camino hacia las profundidades de nosotros mismos, el comienzo de un tránsito solitario casi siempre doloroso, pero a la vez, profundamente seductor para quien el brillo externo se ha tornado opaco.

El campo de las artes es especialmente propicio para este tipo de búsqueda y manifestación porque quiere de gran capacidad de abstracción, exige el retiro de los sentidos del ruidoso medio circundante y atención completa en aquello que se desea representar. Desde esta perspectiva, crear para el artista se asemeja mucho a meditar y la meditación nos pone en contacto con la espiritualidad, no la referida a religión alguna sino más bien, a aquella que nos conecta con el sentimiento místico.

El lenguaje pictórico deCarlos Martínez León en Journey into the unsee, está sin duda alguna saturado de espiritualidad. Hay en sus representaciones un culto a lo sagrado y sus pinturas, impregnadas de símbolos y alegorías, nos hablan de encuentros o más bien desencuentros, entre el bien y el mal, de figuras tutelares, maestros o guías enmarcados en un paisaje de grandes desafíos que puede resultar escabroso y al mismo tiempo tentador. 

En efecto esta exhibición es la expresión de una búsqueda espiritual que comenzó para el artista en 2012 y que le llevó a descubrir una realidad que subyace en una dimensión esquiva a la mirada humana y cuyo hallazgo depende de cada uno de nosotros. 

Las doce pinturas que componen la muestra reflejan vivencias personales absolutamente claras para el autor y, a su vez, el trabajo en su conjunto nos permite vislumbrar dos momentos bien diferenciados. El primero centra la atención en la oscuridad y el segundo, en la luz. 

La exhibición comienza con el abismo como la representación de la oscuridad del ser o la inconsciencia y el inicio de la búsqueda de la verdad. Adentrarse en las tinieblas permite descubrir lo que perturba y entorpece el crecimiento, todo aquello que obstaculiza el ascenso hacia un orden superior. Por eso tener consciencia de la oscuridad es el primer paso  hacia la luz. 

En la narrativa pictórica de Martínez León el naturalismo, la composición, los planos, el uso del color y los símbolos se plantean en un contexto donde el elemento geométrico nos remite al orden y a la belleza como el camino que inequívocamente nos conduce a la iluminación, a Dios. 

Desde esta óptica“Journey into the unsee”, nos ratifica que cada obra, en tanto en cuanto acto creativo no es otra cosa que un proceso de reflexión, una búsqueda, un tránsito hacia nuestro propio ser que desea liberarse de su condición oculta. 

 

Edith Monge Silva

@edithmonge

@fiveinnovationsart